El Juez

Era uno de esos días en los que uno se descubre con el ánimo más bajo de lo normal; en el desánimo, me di cuenta de que hacía tiempo que no llamaba a mis padres y me apatecía hablar con ellos. Un pensamiento me detuvo: “Me gustaría poder ser sincero y no tener que ocultarles mi estado de ánimo, aunque sé que si les cuento cómo me siento, se van a preocupar”. No les llamé, esperé. Esperé a tener un poco más de fuerza para “disimular” o estar más animado. El no poder mostrarme abiertamente, me entristeció y pensé que era una pena que precisamente a las personas que más quiero no les podía contar que ese día no me encontraba bien.

Older M-F couple with glasses

Y me vino una reflexión para escribir este artículo: qué difícil es aceptar a las personas y sus momentos sin juzgarles, simplemente dejarles ser y escuchar.

Tengo amistades con las que me siento muy agusto precisamente porque son capaces de no juzgar el estado en el que me encuentro. Simplemente escuchan y la escucha, por sí misma, es terapéutica y me hace cambiar ese estado de ánimo limitante por otro más posibilitador, más entusiasta. Simplemente, ocurre.

Recomiento la visión de este vídeo http://www.ted.com/talks/ernesto_sirolli_want_to_help_someone_shut_up_and_listen. Se pueden poner los subtítulos en español. Que está muy relacionado también con el post anterior.

¿Recuerdan cómo se sintieron cuando en algún momento alguien les escuchó sin juzgarles? Entiendo que creemos que la preocupación va implícita en la función de padres y que también sentimos que es inevitable y que es bueno para los hijos. Permítanme que les cuente una situación que me ocurrió en una sesión de coaching con un estudiante. Le pareció que le sería de ayuda y motivación explicar a sus padres que si estudiaba durante determinado tiempo, le permitiesen cierto premio. Cuando le pregunté si quería hacerlo dijo que no, que tenía miedo. ¿La razón? Pensó en la reacción que seguramente iban a tener sus padres y se echó para atrás.

Esto me llevó a pensar que la actitud de juzgar es una gran barrera en la comunicación de padres e hijos, pues éstos se sienten cohibidos en la mayoría de las ocasiones. La cuestión es que una posición de escucha abierta y sin juicio ayuda más y establece vínculos más positivos y fuertes de lo que se pueda pensar en un primer momento.

Una de las principales características del coaching es la actitud libre de juicio que tiene el coach y que posibilita que el cliente se sienta con libertad para expresarse y ser él mismo. Esto ocurre de manera más clara cuando el cliente es un adolescente ya que de forma natural e intuitiva sienten cuándo se les juzga.

Siembra

No juzgar, aun siendo difícil, se puede aprender y para ello, aquí les dejo unos consejos que a mi me sirvieron de gran ayuda:

  • “Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando una ardua batalla...”, es una frase atribuida a Platón que ayuda a ver al otro de una forma más compasiva.

  • Recordad la pregunta: ¿qué puedo aprender de esta persona o de esta situación? ayuda a no situarse en una posición reactiva.

  • Pensar que lo que ocurre, no es bueno ni malo, simplemente es.

  • Mantener una actitud de agradecimiento con la persona o la situación que nos encontramos, aunque sea a veces complicado verlo a primera vista.

  • No quedarse en lo literal de lo dicho o de la situación y reflexionar sobre cuál es el BIEN que está buscando esa persona con ese comportamiento.

Prueben a no juzgar, aunque sea sólo por hoy.

Pepe Travesí coach en www.coachingparaaprobar.com

 Pepe Travesí Sanz

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